TALLER 6
El Bambú Japonés (leyenda
tradicional)
Érase una vez dos agricultores
que, camino al mercado, se pararon en el puesto del viejo vendedor de semillas
sorprendidos por unas que nunca habían visto antes.
— Mercader, ¿qué semillas son
estas? —preguntó uno de ellos.
— Son semillas de bambú y son
muy especiales —contestó el mercader.
— ¿Y por qué son tan
especiales? — indagó el otro.
— Es difícil de explicar.
Llévenlas y luego ya verán ustedes mismos. Además, sólo necesitan agua y abono
— les respondió.
Los dos agricultores, curiosos
e intrigados, decidieron llevarse un puñado cada uno. ¿Cuál sería el secreto
que escondían? ¿En qué se convertirían?
Una vez en sus tierras, los
agricultores las plantaron y siguiendo las indicaciones del mercader, empezaron
a regarlas y a abonarlas con dedicación. Pero pasaban los días, las semanas y
los meses y, mientras las demás semillas ya habían crecido (y sus plantas dado
sus frutos), las de bambú no germinaban, no pasaba nada.
Entonces, uno de los
agricultores, muy enfadado de estar trabajando en vano, le dijo al otro:
— Aquel viejo mercader nos
engañó. ¡De estas semillas jamás saldrá nada!
Y entonces, preso de la rabia,
decidió dejar de cuidarlas. Aun así, y aunque tampoco daba saltos de alegría,
su amigo decidió que seguiría regando y abonando las semillas como un último
acto de fe y porque, al estar dentro de su rutina, no le costaba mayores
sacrificios.
Siguieron pasaron los meses. Y
luego un año entero. Y dos. y tres… Hasta siete — sí, siete — cuando entonces,
sucedió la magia y, en sólo seis semanas, el bambú creció, creció y creció…
hasta los 30 metros. ¿Cómo era posible que tardara siete años en germinar y que
en sólo seis semanas pudiera alcanzar ese gran tamaño? ¿Era eso viable?
Pues claro que no. En
realidad, las semillas necesitaron siete años y seis semanas. En los siete
primeros años, el bambú tuvo que generar un sistema de raíces complejo y
necesario para luego poder crecer de una forma tan rápida. No estaba inactivo,
estaba preparándose.
Actividad
1. Escriba
el cuento en el cuaderno.
2. Realice
una reflexión de una página.
3. Realice
la historieta del cuento en diez cuadros.