TALLER 3
2. Análisis De La Sociedad En Su Conjunto Como Totalidad
Orgánica
Análisis de Estructura
Análisis de Coyuntura
Mario Peresson
La concepción científica de la
historia que nos brinda la metodología para analizar la sociedad en su conjunto
es el materialismo histórico, el cual proporciona, a este fin, dos categorías
teóricas fundamentales: modo de producción y formación social.
Modo de producción
El concepto de modo de producción
es justamente el que nos permite conocer en forma científica una totalidad
social.
Existe una gran diferencia entre describir una
cosa —señalar sus características visibles— y conocerla. Cuando un enfermo
expone a su médico lo que siente, no hace sino describir los síntomas de su enfermedad
y éste, mediante el conocimiento del organismo humano, es capaz de
diagnosticar, a partir de esos síntomas, qué enfermedad tiene el paciente. El
diagnóstico implica un conocimiento de la enfermedad, lo cual permite formular
la terapia adecuada que posibilita la curación del enfermo. Y así como para llegar
a diagnosticar la enfermedad, el médico tiene que relacionar los diferentes
síntomas, de la misma manera para llegar a conocer la sociedad, es necesario
descubrir la unidad o la forma de organización y relación de los elementos que
sirven, en un primer momento, para describirla.
Una sociedad puede ser delineada
enumerando las industrias que existen en ella, especificando los cultivos que
se dan, indicando su sistema educativo, estudiando sus Ieyes y organización
militar, presentando las corrientes ideológicas existentes en ella. Pero sólo
la organización y relación de estos elementos en una unidad o estructura, y la
determinación del papel que cada uno de ellos desempeña en el conjunto de la
sociedad, es lo que nos permite pasar de la descripción al conocimiento científico
y crítico de la realidad social establecer sus leyes de desarrollo y, por
tanto, la posibilidad de orientar correctamente la acción sobre ella.
En la época de Marx todo mundo percibía,
sentía, describía los síntomas de la "enfermedad capitalista": la esperanzade
las masas, la riqueza de ciertos pequeños grupos, la explotación de la mujer y
de los niños en las fábricas, Pero Marx supo pasar de la descripción al conocimiento
de las causas y de los desarrollos del capitalismo, conocimiento que permitió
más tarde al proletariado hacer la revolución y establecer regímenes sociales
Precisamente el concepto de modo
de producción es el concepto teórico que permite comprender la totalidad
social.
Todo modo de producción está
constituido por una estructura global, formada, a su vez, por tres niveles o
instancias:
El nivel económico.
El nivel jurídico político
(leyes, Estado, aparato militar, etc.).
El nivel ideológico (ideas,
costumbres, etc.).
Se afirma, con razón, que, en
esta estructura global, la infraestructura económica es la determinante en
última instancia. Con todo, la relación entre ésta y la superestructura político-ideológica
no es una relación mecánica. Se trata realmente de una unidad orgánica y de una
relación dialéctica. El nivel económico es la matriz estructurante del conjunto
de la sociedad y por ello se dice que es la determinante en última instancia; más
ello no quiere decir una determinación absoluta y mecánica, ni que la superestructura
sea un puro producto o reflejo de aquélla. Más aún, en la realidad concreta puede
darse que, en determinado modo de producción, o en una etapa concreta del
desarrollo histórico, el nivel político n o ideológico desempeña un papel
dominante, es decir, fundamental en el mantenimiento y reproducción de dicho
modo de producción, aunque lo económico siga siendo determinante en última
instancia.
El nivel económico está
constituido fundamentalmente por el conjunto de relaciones sociales de
producción de una sociedad determinada, es decir, las relaciones que se
establecen entre las personas en la producción, las cuales dependen, a su vez,
del tipo de la relación de propiedad o no, del usufructo o no, que ellas tengan
sobre los medios de producción. Por esta razón debemos afirmar que el tipo de
relaciones de producción son el elemento generador y constitutivo del modo de
producción.
De las formas como las personas
se relacionan con la propiedad o no de los medios de producción, y del
usufructo o no de lo que se produce, y del tipo de relaciones entre las
personas que de ahí se derivan, se constituye un modo de producción capitalista
o socialista para referimos sólo a la época actual.
Del puesto que ocupan los
individuos en esa estructura social —es decir, de su lugar en las relaciones de
producción— surge su agrupación en clases sociales, cada una de ellas con
intereses propios y antagónicos. Este hecho genera el conflicto social, o sea
la lucha de clases, la cual, irradiando desde la base económica a los otros
niveles sociales, explica la dinámica de toda sociedad. Por esta razón Marx
colocó la lucha de clases en el centro y como punto nodal de su análisis de la
sociedad, constatando que "la historia de todas las sociedades es la
historia de la lucha de clases"'.
Este factor nos hace comprender
la realidad social no sólo como estructura global, sino también como realidad
dinámica, como proceso histórico.,
Las contradicciones hacen que la
realidad esté cambiando permanentemente y llevan, cuando llegan a una crisis
total del sistema, al paso revolucionario a un modo de producción superior.
Formación Social
El modo de producción así
definido constituye la unidad social más pura, en un estado que no se da en la
realidad; consecuentemente es una abstracción. Una realidad social concreta es
una combinación compleja de distintas relaciones de producción con sus correspondientes
expresiones superestructurales. Concretamente en nuestros países
latinoamericanos coexisten diferentes modos de producción, En algunos lugares
aislados se dan relaciones de producción que se acercan a las de la comunidad
primitiva: en muchas zonas campesinas existen relaciones precapitalistas,
atrasadas, semi-serviles; se presenta una difusión bastante grande de la pequeña
producción artesanal y relaciones capitalistas propiamente dichas, tanto en la
agricultura como en la industria.
No obstante, esta complejidad,
las diversas relaciones de producción que coexisten en una sociedad
históricamente determinada no se dan en forma anárquica ni aisladas las unas de
las otras, o simplemente sobrepuestas. La combinación de diversos modos de
producción en una sociedad concreta guarda una coherencia interna debido a que
uno de ellos ocupa una situación dominante y asume un papel preponderante, por
cuanto sus leyes de funcionamiento ejercen una influencia decisiva sobre las
demás.
Este modo de producción dominante es el que
impregna todo el sistema y el que determina las condiciones de funcionamiento y
de desarrollo de los demás modos de producción subordinados.
El predominio de un determinado
tipo de producción no hace desaparecer en forma automática todas las otras
relaciones de producción; éstas pueden seguir existiendo por mucho tiempo,
aunque modificadas y subordinadas a las relaciones de producción dominantes.
Si estudiamos, por ejemplo, los
diversos países de América Latina encontramos que en la mayor parte de ellos
predominan las relaciones de producción capitalistas dependientes, sometiendo a
sus propias leyes de desarrollo a las otras relaciones que están subordinadas.
Ahora bien, las relaciones de producción
dominantes no sólo imponen sus leyes de funcionamiento a otras relaciones de
producción que le están subordinadas, sino que también influyen decisivamente
en la superestructura de dicha sociedad. La complejidad de la instancia
económica y el carácter dominante de una de las relaciones de producción que
coexisten en ella explica la complejidad de las instancias ideológica y jurídico-
política.
La complejidad a nivel ideológico se expresa en
las diversas tendencias ideológicas, aunque la ideología dominante, que subordina
y condiciona a las demás, generalmente corresponde a la tendencia ideológica de la clase que ejerce
un papel dominante en el conjunto de
las relaciones sociales.
A nivel político, se expresa en
la complejidad de tendencias y fuerzas políticas, aunque también aquí, casi siempre
la fuerza dominante corresponde a la clase que domina a nivel infraestructural.
Además, así como en el modo de
producción la superestructura no es un puro reflejo mecánico del nivel
económico, también en una sociedad concreta, o en una etapa de su desarrollo histórico,
los niveles ideológico o político con toda su complejidad pueden llegar a
desempeñar un papel dominante, fundamental en el mantenimiento y reproducción
de una sociedad históricamente dada, aunque lo económico siga determinando en
última instancia.
Ahora bien, para designar esta realidad
históricamente determinada se emplea el concepto de formación social. Este concepto se refiere, como hemos visto, a
una realidad específica-compleja, no químicamente pura, a diferencia del
concepto de modo de producción que se refiere a una realidad social abstracta,
al estado puro. Llamamos, pues,
formación social a una totalidad social concreta, históricamente determinada,
estructurada a partir de la forma como se articulan las diferentes relaciones de
producción, y a la manera específica como se relacionan los diversos niveles de
esa sociedad.
Por tanto, al estudiar un país o una sociedad
determinados, debemos empezar por diagnosticar qué tipo de relaciones de
producción existen, cómo se combinan, cuál es la relación de producción
dominante, cómo ejerce su influencia sobre las relaciones de producción
subordinadas, cómo se expresan a nivel ideológico y político y cómo se
articulan entre sí.
El estudio de una formación social implica establecer la estructura de
clases o grupos sociales que configuran una sociedad, ver cómo se agrupan y relacionan
entre sí o se enfrentan según sus propios intereses.
La estructura de clases está
determinada por la participación en el proceso productivo y el concepto de
clase, por lo tanto, es fundamentalmente una categoría económica.
Sin embargo, hay también grupos
sociales, que se aglutinan por intereses no específicamente económicos
productivos, sino por razones étnicas (comunidades indígenas), o raciales
(grupos afroamericanos), o de sexo (las mujeres), o religioso, y que se relacionan
íntimamente —aunque no en forma exclusiva— con aquellos. Dichos intereses los
agrupan y enfrentan con los grupos dominantes socialmente.
El estudio de una formación
social no es una investigación especulativa, genérica; es fundamentalmente un
estudio empírico, concreto, histórico. Es necesario tener los datos concretos,
estadísticos o de otro tipo, los cuales deben ser sometidos a un estudio crítico;
es siempre el estudio concreto de la realidad concreta.